Mientras miran donde estamos

Se entretienen tus cortinas bailando

mientras miran donde estamos,

donde el cojín también esta.

Bailan a luz y a sombra con el cristal abierto,

con la corriente que te peinaba

y me daba escalofríos, con mi miedo y tu vergüenza…

¿O era tuyo el miedo y mía la vergüenza?

Madrid grita entre cláxones y la televisión del vecino,

Madrid nos llama a través del baile de cortinas;

nosotros no vamos. Quietos, tumbados, en otro espacio

y sin embargo tan presentes. Silencio, el silencio que

habla y no escucha, el que invita al grito. La respuesta

que no se da. El baile que no cesa y su entretenimiento

que nos mira, las cortinas… y nosotros, como el

cojín, estáticos. Quietos, tumbados, Silencio, sólo silencio.

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