Viudo

He empezado a acostumbrarme a ser viudo. Ya tengo dominada casi toda la casa, desde las gestiones cotidianas hasta dónde está guardado el café. En cuanto me aclare con el riego de las plantas, creo que lo tendré todo. Incluso me he apuntado a varios talleres en un centro cultural, para no quedarme encerrado en casa y conocer gente nueva. Por la noche, durante la cena, miro a mi mujer y parece que también le sorprende el cambio, aunque aún no sepa el porqué. Y se la ve feliz.

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