Silencio

Mi padre siempre decía que si no hay nada interesante que decir, es mejor quedarse callado. Aún así no le recordaba con la boca cerrada. Tenía costumbre de sentarse en un sillón marrón, como de pana gorda y apoyar las dos manos sobre los brazos desgastados de madera. Y desde ese trono setentero te arreglaba la vida, llenando el vacío de la habitación de palabras inanes, que apenas pesaban, pero ocupaban espacio, hasta que conseguían agobiarte y buscar el vacío del silencio en otro lugar. Un día, mi madre, se abrió paso con una maleta a través de esa maraña de vocablos futiles y volantes y se plantó frente al escaño de pana. Le lanzó un «me voy» y le retó a pedirle que se quedara. Creo que ese dia fue la primera vez que ví los labios de mi padre juntos. Y desde entonces así siguen, mientras él permanece sentado en su butaca, rodeado de montañas de palabras  vacuas esparcidas por el suelo.

2 thoughts on “Silencio

  1. Pilar Rdt Pilar Rdt 16 junio, 2015 / 10:21 pm

    Me encanta este micro. La atmósfera que se crea. La construcción y la destrucción del personaje, las palabras y sus distintas ubicaciones. Y me encanta ese sillón con los brazos de pana. De trono a escaño. De escaño a butaca.
    Muy bueno

    • Luis Belda Luis Belda 17 junio, 2015 / 10:29 am

      Gracias! Te has ganado una botellita de sidra ;D Por cierto, la segunda frase la modifiqué con lo que me dijiste en clase, para que luego digas que no me entero…

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