Lluvia (I)

Photo by Riley Briggs
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La veo llegar por la calle con su paraguas amarillo. Levanta la cabeza y mira hacia la ventana. La saludo con la mano, no sé si me ve con el reflejo, creo que no. Suena el interfono. Abro el portal y mi estómago se encoge un poco, tengo ganas de olerla.

—Hola, Maite. —Su sonrisa se extiende de oreja a oreja.

—Hola.

—Llegas un poco justa, dentro de una hora vuelve tu hermana.

—Nos da tiempo de sobra, no llevo bragas.

Cierra la puerta, se levanta la minifalda y me enseña el coño. Comienza a bajarme la cremallera de la bragueta.

—Espera, ¿no quieres tomar algo? Me han regalado un blanco del Penedés estupendo.

—Eso nos quita tiempo… Bueno, sírveme una copa.

Le pregunto por la discusión que ha tenido con mi mujer. Me mira antes de contestarme.

—Ricardo, no vengo aquí para charlar de los problemas con mi hermana, que ella sea tu mujer no significa que tenga que darte explicaciones.

—Vale, está bien, pensé que querrías hablar de ello.

—¿Hablar? Corazón, yo lo que quiero es follar. ¿Sabes lo que me apetece mucho?, hacerlo en vuestra cama.

Cuarenta minutos más tarde me bebo otro vino yo solo, asomado a la ventana. La veo marcharse. No abre el paraguas a pesar de que sigue lloviendo. Sus zapatos tienen manchas de barro.

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