Cary Grant

Guardaba la entrada en mi orla de la universidad, la saqué del marco y la metí en el bolsillo de mi gabardina. Decidí lo que iba a hacer a las pocas horas de enterarme de la muerte de Ana, ¿por qué la vida da la espalda a quienes la dignifican? Mientras subo las escaleras del tanatorio, voy pensando cómo se lo voy a pedir a la familia. Sala siete. Mis manos empiezan a sudar. Doy el pésame y aprovecho para acercarme a su hermana. «¿¡Quieres devolverle una entrada!?». «De cine», respondo, y me mira con esa condescendencia que se suele tener hacia la rareza de los artistas. […]