Apuntalada

Oliva me mira con la barbilla apuntalada sobre una navaja. Si me voy se mata, eso dice. Si me quedo me acabará matando. No es la primera vez que nos vemos así. Nos separa una mesa baja con una botella que ya ha dejado de gotear sobre un pequeño charco en el que se ahogan unas pastillas. Sus ojos, hinchados, inyectados en sangre. No me atrevo a moverme. Si me voy se mata, amenaza. Si me quedo me acabaré matando. Antes todo esto me gustaba. El Drama. Bajo los brazos y camino despacio hacia la puerta. Me siento un cobarde por irme así y doy la vuelta. […]