Devoraciones I

Me pidió que la llevase.
—Dicen que vieron un náufrago en la más chica. Ya sabe, señor capitán, hace tiempo que desapareció mi hijo y a él le gustaban tanto las islas…
Partimos sin amanecer. Desde el puente, atento a la carta náutica y a la mar que por esos rumbos suele tener corrientes, vi que la mujer, a pesar de mis recomendaciones de que se colocase a sotavento, no dejaba de otear el horizonte, parecía  el mascaron de proa del viejo remolcador. En su espalda, la ansiedad y también, la esperanza.
Hacia las diez avistamos el montículo pequeño y dorado. […]