Loli Martínez

Mis padres debieron elegir uno más modesto, adecuado también a cualquier vida menguante. Fueron, sin embargo,  presuntuosos y aquí me veo metiendo los rayos de mi escoba entre los pies de los viajeros o creando falsas esperanzas en algún jovencito soñador que me busca entre el gentío del andén, cuando una compañera me llama a voces.
Limpio en el metro y mi nombre me queda tan holgado como el uniforme de la contrata.
Aunque hay veces que con ira creciente me pongo a barrer al pie de la única escalera de salida,  justo al descargar el tren su desabrido pasaje de las ocho. […]