Pacto

Está nevando. Mariko se toma las pastillas, sube a la azotea y se desnuda. La última conversación que tuvo con su psiquiatra fue fatigosa: «Usted no comprende que tengo cuarenta años y llevo muerta desde los veintitrés. Solo trato de acelerar el proceso», le dijo. Se acerca a la piscina y desengancha parte de la cubierta. Ya comienza a notar cómo le pesan los párpados.
Celebró sus veintitrés con el grupo de amigos de la facultad. Eran seis compañeros, salía con uno de ellos, Kenshi, y se hacían llamar El Núcleo. No se relacionaban con nadie más de la universidad. Siempre estaban juntos. […]