Cruce de caminos

Madruga para limpiar, todo queda un poco maltrecho tras las visitas del día anterior. El rocío le devuelve frescura a la hierba y ella coloca las ramas de los sauces que circundan el lugar, para que  filtren la luz  como velos y el escenario adquiera un delicado efecto brumoso. Satisfecha, se cepilla el cabello, alisa los pliegues del vestido, se pellizca las mejillas y la punta de la nariz y sube al lecho vegetal que, sostenido por dos improvisadas parihuelas, ha construido en el centro del claro,  junto al cruce de caminos de los cuatro reinos. Por ahí, sin duda,  ha de pasar un príncipe azul;  […]

Loli Martínez

Mis padres debieron elegir uno más modesto, adecuado también a cualquier vida menguante. Fueron, sin embargo,  presuntuosos y aquí me veo metiendo los rayos de mi escoba entre los pies de los viajeros o creando falsas esperanzas en algún jovencito soñador que me busca entre el gentío del andén, cuando una compañera me llama a voces.
Limpio en el metro y mi nombre me queda tan holgado como el uniforme de la contrata.
Aunque hay veces que con ira creciente me pongo a barrer al pie de la única escalera de salida,  justo al descargar el tren su desabrido pasaje de las ocho. […]

La voz del cocodrilo

Hace tiempo decidí ser cocodrilo. Fue en algún momento entre los 30 y los 40. Antes fui borreguita,  en las tardes de mi infancia. Mis brazos y piernas algodonadas, eran las más veloces del tobogán. A veces me ensuciaba, pero no me importaba demasiado. Solía correr, saltar y brincar hasta que el cansancio me vencía, o hasta que las caídas me paraban.  Era entonces cuando mamá, curaba cuidadosamente mis roces y heridas. Si eran profundas solían escocer. Luego el escozor se convertía en picor, el picor en rojez y la rojez en nada. Todo se arreglaba con una buena tirita.
El día que mis padres se divorciaron dejé de ser borreguita. […]

Mi patria

Las sirenas disfrazan el paisaje urbanístico: rojos y azules, también algún naranja y blancos, se entrelazan para ensalzar las guerras que en las calles aparecen: cada mes, una cita. Los policías ya conocen a los manifestantes y, éstos, a los primeros. El resto del mes, no pasa nada. Puede verse en cualquier lado, a cualquier hora, que no habrá sangre. Pero el hombre se hace lobo: entre luces, cámaras y desinformación en la selva de ladrillos. En un país testigo y una Europa cómplice. Bajo el negro de Madrid, donde mueren los pulmones poco a poco, el pueblo está en perpetua hora de siesta. […]

Tres, dos, uno

Sobre el muro de piedra que resguarda su espalda, quedará la última marca de su existencia. Al frente, el lánguido sol de Febrero, pretende usurpar la gélida madrugada en la que, como consecuencia de una sorpresa esperada, le han traído frente al paredón.
Alonso respira un aire ralo. El aire mascullado por las exhalaciones de los muertos que antes que él, se colocaron delante de la piedra. Igual que él, miraron los rostros sin nombre que le apuntan esperando la orden. El aire en el que habitan aquellos que tras el disparo doblaron las piernas, hincaron las rodillas y estrellaron el cuerpo contra el barro. […]

Microescena

Cervezas y lluvia de  Juan
Cervezas y lluvia de Juan

Terraza de bar. En una mesa están sentadas Ana, Beatriz y Carla. Cada una tiene una cerveza a medias delante. Carla tiene los ojos llorosos, Beatriz fuma un cigarro.
ANA: (tono confortador) Tranquila tía, esas cosas pasan.
CARLA: (lloriqueando) Joder, es que ya son muchos años. Y no habéis visto la pinta de zorra que tiene.
BEATRIZ: Eso es lo de menos, no es culpa suya. Siempre son ellos.
ANA: Lo que tienes que hacer es no darle importancia. Al principio los cuernos pesan, pero te acabas acostumbrando.
CARLA: (sorprendida) ¿Quieres decir que David…?
BEATRIZ: (interrumpiendo entre risas) ¡Y Esteban! […]

El vestido azul

Vestido_Azul

En un altar sin nombre, está el vestido azul. Aquel que solía lucir en los días de sonrisas. Tibio y ligero, hondea bajo el aire del ventilador.
Al otro lado, ella, desnuda y con la mirada perdida.  
El piano suena. No es una melodía fúnebre, tampoco dichosa. Ausente, abre la boca en una espiración profunda y comienza a bailar. Primero sola, después, con el vestido azul. Los restos de almizcle aún brillan en sus labios. Una vuelta, dos… Se abandona a sus pies descalzos y baila, mientras la dulzura del sexo todavía vive en su garganta.
Oculto, tras el dintel de la puerta,  […]

Ojalá pudiera estar contigo

Querida:
Debía haber entendido mucho antes que lejos de tus brazos no era nadie, que mi vida cobraba el sentido que quisieras darle. Sería odio, miseria o pena si con esas estuvieras aun aquí. Si con esas fuéramos eternos. ¿Será tu muerte la que me empuja ahora a este llanto? ¿Será tu vida quién sembró en mí ilusiones que nunca florecieron? Culpables ambos de traicionar promesas que eternas viajan en labios de locos y enamorados, en el arma de cupido, en la suerte de dos amantes.
Maldigo ahora las discusiones de momentos puntuales, momentos en los que mi ego y tu orgullo chocaban como titanes intentando aplacarse el uno al otro. […]

Carta tras el sepelio (paradojas de la libertad de expresión)

franqueo pagado

Estimado ilustrador fallecido:
Toc-toc. Al otro lado de la puerta una nariz grande sobre un huesudo cuerpo grita vocales. Tanta sonoridad te impide escuchar el rencor, pero la ira siempre resulta atractiva para reflexionar, copa de champan en mano por supuesto. Mientras tanto, otro como tú aprieta un botón, y el cielo escupe bombas sobre Irak. Al día siguiente, cuerpos de niños descalzos se afilian a una causa en nombre de Alá. Como regalo iniciático un Corán cargado de balas. Mientras los bienintencionados de esta orilla intentan apagar las llamas plantando árboles secos, pero su sombra se clava sobre el páramo y les impide crecer. […]