Las olas

Fondo marino

Inclinó el pelo revuelto hacia abajo, a modo de afirmación. Al otro lado del montículo de tierra, Celia rellenaba la copa del diábolo con nuevos cantos. Esta vez blancos. Con la mano izquierda le acercó la balanza improvisada como si desde su posición no alcanzara a ver el contenido.
–Así está bien, gracias –su sonrisa mellada reveló la satisfacción de haber realizado bien su papel.
–¿Desea algo más caballero?
–Sí, tres patatas y aquella escarola.
La escarola era fácil. Antes de que llegara Tomas había reservado una madeja de algas en el bote que guardaban detrás de la barca. […]