Segunda vuelta

download

Cogió su cámara y preparó un par de tarjetas de memoria. No había entendido muy bien al inspector por teléfono, tan solo podía pensar en que eran las cuatro de la mañana y que estaba muerto de sueño. Inés no había regresado aún, ni siquiera le dijo con quién iba a cenar. Hacía ya demasiado tiempo que se había instalado el frío entre ellos; el frío, el teléfono que atendía a solas y las llegadas de madrugada, sin excusas. Antes de marcharse, ya vestido, se tumbó en medio de la cama con los brazos extendidos. Le gustaba esa sensación de espacio libre. […]

Desprendimientos

Cuando Pilar cogió la marioneta de Pinocho, mi corazón se puso a correr a toda velocidad. Me la había regalado mi padre hacía muchos años y era de los pocos recuerdos que aún conservaba de él. Estaba hecha de madera ligera, con todas sus ropas de tela.
No sé por qué les dejé, quizá porque, aunque teníamos once años, ya me gustaba Pilar, y me daba vergüenza confesar que aquella marioneta tenía un gran valor sentimental para mí. La colocaron a cierta distancia y Carlos, que había traído su escopeta de perdigones, hizo el primer disparo. «Ahora tú, Alonso», me dijo Pilar, […]

Factor de pensamiento

Salí de mi tecnosomnia un minuto antes de que él despertara y me acerqué a su espalda. Existen una enorme cantidad de protocolos que se descargan cuando tomamos contacto con el usuario, lo que técnicamente se llama impregnación decodificadora, como, por ejemplo, si prefieren verte en tecnosomnia al despertar o que tú te despiertes antes que ellos; si les gusta tener sexo recién levantados o si prefieren estar solos, mientras tú duermes, hasta que toman el desayuno. Sin embargo este contacto desde atrás no formaba parte de ningún protocolo, simplemente me gustaba la sensación de su espalda y notar su respiración, […]

Soñador diurno

Le aturdió la luz, esa blancura excesiva que borraba, de un golpe, la noche tras la puerta del hospital. Preguntó por la planta de oncología y buscó la habitación de su hijo, en la zona de cuidados paliativos. Mientras se acercaba vio a Anabel sentada fuera.
—Hola —dijo Martín dándole un beso—, he venido lo antes posible. ¿Cómo está Rodrigo?
—Mal, le queda muy poco tiempo —dijo Anabel.
—¿Por qué no me avisaste antes? —preguntó Martín.
—Rodrigo pensaba que iba a salir adelante. Me dijo que hablaría contigo cuando ya todo hubiera pasado —dijo Anabel a modo de disculpa.
—Quiere algo de ti —añadió mientras le cogía la mano y entraba con él en la habitación—. […]

Regla de tres

Bernar estaba dentro del armario mirando entre las lamas de la puerta mallorquina. Veía a Ana, su mujer, con la cabeza hundida en el colchón y a Anselmo follándosela desde atrás. No quería tocarse pero ya no podía más, así que cuando ella sacó la punta de la lengua y empezó a jadear, mientras agarraba con una mano el culo de Anselmo, Bernar no pudo contenerse.
—No sé dónde la he puesto, mi amor, no la encuentro por ningún sitio —dijo Ana—. Antes hemos estado en la cocina…
—Vale, voy —dijo Anselmo—, pero no entiendo para qué ha querido este que, […]

Incertidumbres (II) Nombres imprecisos

Luna dejó la ventana abierta y se puso en cuclillas encima de su cliente, que le pidió que le meara encima con las bragas puestas. Luego ella se las quitó, le ató a la cama y las metió en su boca. Él hizo un ruido gutural de satisfacción.
Mientras le apretaba el cuello con sus medias y se lo follaba, en un acto mecánico decenas de veces repetido, vio sus manos bañadas de luz blanca que entraba por la ventana y pensó en su madre, en los paseos con ella, de niña, bajo el cielo estrellado. Le enseñaba las constelaciones y le contaba sobre la luna que las estrellas, […]

Incertidumbres (I) Lugares imprecisos

Sandra inhalaba el pegamento de la bolsa y la angustia paraba unos instantes. Le dijo a Pablo que quería volver a besar a su mamá, que quería abrazarla, y siguieron caminando; estaban ya cerca. La luz de la casa estaba encendida y eso le causó pavor, volvió a aspirar. Sintió cómo la hierba rozaba sus piernas desnudas, cuando cruzó el patio y se paró a observar toda la basura que rodeaba la casa: el olor era insoportable. Le pidió a Pablo que se quedase fuera, rodeó de nuevo su boca con la bolsa e inhaló más deprisa.
La puerta estaba abierta y una tela raída hacía las veces de cortina. […]

El tiempo desprendido

Tengo que arreglar la correa del peto, un día de estos se me suelta en plena calle. Y la espada, que a ver si voy a que enderecen la hoja. Esta armadura está hecha polvo, la verdad. Ella bailaba. Recuerdo su cuello estilizado y la media melena con rizos. Me encantaba su manera de andar, con esos pies que el ballet había desviado hacia fuera. Era guapísima y me pasé mirándola todo un curso. ¡Qué asco de adolescencia! Bueno, por fin se abrochó, ahora seguimos con el espaldar y las perneras. Qué cansado estoy, cada vez se me hace más difícil este curro de estatua viviente. […]