Correspondencia

Buzón del Lado Oscuro de Guillermo Ruiz
Buzón del Lado Oscuro de Guillermo Ruiz

Después de veinte años comprobando casi a diario mi buzón —intentaba no salir de vacaciones más de tres días laborables—, nunca recibí nada que me interesara. Una mañana, al salir de casa camino del trabajo, salté, no sin esfuerzo, a través de la ranura y decidí quedarme allí hasta que llegara algo interesante. Y aquí sigo, rodeado de propaganda electoral, promesas de ser millonario y folletos de un Döner Kebab. Aún no he recibido ni una carta, ni siquiera una postal, con mi nombre escrito a mano, pero al menos el cartero me llama por mi nombre.

Viudo

flores

He empezado a acostumbrarme a ser viudo. Ya tengo dominada casi toda la casa, desde las gestiones cotidianas hasta dónde está guardado el café. En cuanto me aclare con el riego de las plantas, creo que lo tendré todo. Incluso me he apuntado a varios talleres en un centro cultural, para no quedarme encerrado en casa y conocer gente nueva. Por la noche, durante la cena, miro a mi mujer y parece que también le sorprende el cambio, aunque aún no sepa el porqué. Y se la ve feliz.

El niño

Cordero Asado de Javier Lastras
Cordero Asado de Javier Lastras

—Recuerda que el niño está muerto.
La anciana mira a la mujer que le habla y asiente con la cabeza. La mujer lleva un delantal sobre un vestido con un estampado de flores del tamaño de una mano.
—Mamá, dime que lo entiendes. El niño está muerto. Recuérdalo.
La anciana vuelve a asentir. Lleva una blusa azul celeste y un collar de perlas. La mujer suspira y termina de ponerle unos zapatos, también de color celeste. La ayuda a levantarse y la acompaña hasta el salón. La sienta en el sofá y enciende el televisor. Deja a la anciana entretenida con un programa de cotilleos y se va a la cocina a revisar el asado. […]

La caja

―¿Qué llevas ahí?
―¿Qué?
―En la caja, ¿qué llevas en la caja?
―Ah, la caja, nada. Cosas que se dejó Juan en mi casa.
―¿Juan tu ex?
―Sí. Nunca llegué a devolverselas, pero bueno, creo que ya da igual.
―¿Y por qué las guardas?
―No las guardo, simplemente estaban ahí y me las he encontrado limpiando el armario.
―Entonces las guardas.
―Que no, sólo estaban.
―¿Y qué hay?
―Nada, no hay nada, cosas de Juan.
―¿Pero el qué?
―No lo sé, ni lo he mirado.
―¿Puedo abrirla?
―No. No es tuya, y casi ni mía.
―¿De verdad que no me vas a decir qué hay? […]

Como un perro

12903112095_c1d0195808_z

Un coche se detiene bajo la autovía elevada, en la gravilla. Un hombre se apea con una linterna en la mano. La luz de la farola no consigue iluminar el punto más bajo del puente. El hombre dirige allí su linterna y un halo redondo destaca en la oscuridad un montón de bultos, mantas y ojos perdidos. Se acerca con determinación a uno de los bultos, que resulta ser un hombre. Le enfoca un momento la cara y se acuclilla, dejando la linterna en el suelo.
―Juan, gracias a dios que te he encontrado.
―Se confunde yo no …―el bulto contesta, […]

Apuntalada

Oliva me mira con la barbilla apuntalada sobre una navaja. Si me voy se mata, eso dice. Si me quedo me acabará matando. No es la primera vez que nos vemos así. Nos separa una mesa baja con una botella que ya ha dejado de gotear sobre un pequeño charco en el que se ahogan unas pastillas. Sus ojos, hinchados, inyectados en sangre. No me atrevo a moverme. Si me voy se mata, amenaza. Si me quedo me acabaré matando. Antes todo esto me gustaba. El Drama. Bajo los brazos y camino despacio hacia la puerta. Me siento un cobarde por irme así y doy la vuelta. […]

La Yoli

Killed by Night de nazzillosaurus rex
Killed by Night de nazzillosaurus rex

Estábamos sentados en unas escaleras en un callejón del barrio viendo a la gente pasar mientras nos tomábamos unos monsters y unos donettes. Era la tercera vez que quedábamos los dos solos y hoy era mi día.
Yoli llevaba unos shorts de esos que son casi un tanga vaquero y una camiseta de tirantes rosa flúor con tan poca tela que casi se le veía la mitad del sujetador negro, uno de esos mágicos que te suben las tetas hasta la garganta, aunque no le hiciera mucha falta. Yo me había puesto mis deportivas nike rojas, mi gorra de los Yankees y una camisa de cuadros rojos que le había mangado a mi hermano. […]

La espera

Berlín / 2011 de Paula Gimeno
Berlín / 2011 de Paula Gimeno

Aprieto el volante con fuerza tratando de clavar los dedos. Llevo más de una hora y treinta y cinco minutos sentado en el coche. He procurado ponerme en un sitio donde las farolas no iluminen el interior ni llame la atención. Desde donde estoy no puedo ver la salida de la estación del metro, pero sí el camino que sube a esta parte del barrio. Aflojo un poco la presión sobre el volante y trato de relajarme. Me toco el bolsillo de la camisa, a la altura del corazón y dejo la mano un rato ahí. Me calma bastante. La frecuencia con la que aparece la gente es menor, […]

El aprendiz

Librería de Francisco Martínez
Librería de Francisco Martínez

Se había puesto la única camisa que tenía. Caminaba tranquilo, mirando el interior de los coches aparcados. Se fijaba en dos cosas, si alguna luz le chivaba que había alarma y si había algo de valor. Un coche grande, negro y brillante le llamo la atención, justo al lado de la palanca automática del cambio se veía un móvil. Aunque no hubiese nada más en la guantera con eso cubriría el riesgo de romper la ventanilla. Acarició la bola de acero que llevaba en el bolsillo y miró a los lados. Vio un coche de la policía aparecer en el fondo de la calle. […]

Silencio

Silence de Alberto Ortiz
Silence de Alberto Ortiz

Mi padre siempre decía que si no hay nada interesante que decir, es mejor quedarse callado. Aún así no le recordaba con la boca cerrada. Tenía costumbre de sentarse en un sillón marrón, como de pana gorda y apoyar las dos manos sobre los brazos desgastados de madera. Y desde ese trono setentero te arreglaba la vida, llenando el vacío de la habitación de palabras inanes, que apenas pesaban, pero ocupaban espacio, hasta que conseguían agobiarte y buscar el vacío del silencio en otro lugar. Un día, mi madre, se abrió paso con una maleta a través de esa maraña de vocablos futiles y volantes y se plantó frente al escaño de pana. […]