La trampa del monstruo

Contar las baldosas hasta casa es difícil. No vale pisar las rayas y por eso hay que estar muy atenta. A veces, pongo tanto empeño en hacerlo bien que cuando levanto la cabeza para descansar me he pasado la esquina de mi portal.
Una vez me perdí pero no lloré. Me quedé quieta y me senté en la rampa del supermercado a que saliera alguna mamá. Seguro que ella me llevaría a casa. Las mamás lo saben todo y nunca se pierden. Elena siempre pregunta a mamá si ha visto su falda verde y mamá siempre la ha visto. Cuando no hay zumo de naranja en la nevera, […]

Amazonia

Los primeros días fueron cortos. Apenas salí fuera, no lo necesitaba. Me senté a esperar a que no pasase nada.
Desde el butacón, la ventana quedaba enfrente. Me gustaba ver mirar el agua caer sin prisa. El ligero visillo raído matizaba como un filtro la luz en tonos pastel o eso me parecía al principio. La cabaña era más bien pequeña pero diáfana. Una sola habitación para cualquier finalidad. Una mesa, una silla y un orinal junto al camastro. La manguera estaba fuera y el barreño quedaba colgado del tronco de la jacaranda. Recogía el agua como una gran boca. Después sólo tenías que tirar de la cuerda para regarte al gusto. […]

Rojo, amarillo y azul

Colores Primarios de Sonia Edelis
Colores Primarios de Sonia Edelis

Frente a él:
Tres colores. Una superficie de 314×97 y tres colores. No sólo preside la sala sino que lo envuelve todo. No quieres cruzar el pasillo. Tu presente está aquí  pegado a su punto focal, trenzado en el entramado del lienzo.
Parece imposible conseguir esta atmósfera con sólo tres colores. El vértigo de la pincelada te lleva a rastras hasta el punto áureo. Agarras el desbocado ultramar para al instante dejarte amainar por el ansiado ocre. Cierras los ojos. Ahora sólo eres carmín. Ahora el impasto te acuna entre garanzas brillantes. Quién fuera espátula para peinar los miedos y rasgar el pecho. […]

Las olas

Fondo marino

Inclinó el pelo revuelto hacia abajo, a modo de afirmación. Al otro lado del montículo de tierra, Celia rellenaba la copa del diábolo con nuevos cantos. Esta vez blancos. Con la mano izquierda le acercó la balanza improvisada como si desde su posición no alcanzara a ver el contenido.
–Así está bien, gracias –su sonrisa mellada reveló la satisfacción de haber realizado bien su papel.
–¿Desea algo más caballero?
–Sí, tres patatas y aquella escarola.
La escarola era fácil. Antes de que llegara Tomas había reservado una madeja de algas en el bote que guardaban detrás de la barca. […]

El vestido azul

Vestido_Azul

En un altar sin nombre, está el vestido azul. Aquel que solía lucir en los días de sonrisas. Tibio y ligero, hondea bajo el aire del ventilador.
Al otro lado, ella, desnuda y con la mirada perdida.  
El piano suena. No es una melodía fúnebre, tampoco dichosa. Ausente, abre la boca en una espiración profunda y comienza a bailar. Primero sola, después, con el vestido azul. Los restos de almizcle aún brillan en sus labios. Una vuelta, dos… Se abandona a sus pies descalzos y baila, mientras la dulzura del sexo todavía vive en su garganta.
Oculto, tras el dintel de la puerta,  […]

Despedida

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Hacía frío.
Las hojas de aquel otoño no habían cesado de caer, pero en aquella habitación nadie era consciente. Los reproches y el dolor resecos en aquel gotelé hablaban de un nuevo final. El intercambio de cajas y cartones llenos de recuerdos colapsaban el pequeño distribuidor. Dos bolsas de ansiedad esperaban junto con el resto de la basura un destino mejor en algún contenedor de barrio.
No dijeron nada. Se miraban pero no se conocían. Sus bocas se bebían con urgencia. El sudor lo impregnaba todo y la realidad se perdía a cucharadas.
Mientras, los defectos que uno guarda por guardar permanecían aún sobre la mesa. […]

Cíclico

Y el vicio de olvidar…

De subir,
bajar,
las persianas del pasado.
De buscar
y no encontrar,
tu sombra en la pared.
Mi reloj del tiempo
varado en los porqués,
no entiende de versos.
Mira el futuro,
estático,
errante.
Colgado de tu arista,
sufre de ansiedad.
Vértigo fresco,
Saluda al presente,
al instante fugaz
de liviana cordura.
Y la rueda gira,
en eterna espiral.
Cansada,
sin vida.
Y el vicio de olvidar…

Tardes de domingo

A veces, la tierra se abre,
me arruga el aliento
y creo caer.
Entonces, extiendes tu cordura
como el mantel en El Retiro
y sonríes de lado.

A veces, me arranco los dientes
y no puedo lamerte la sal.
Me dices que no importa,
que esperas tranquilo
con té frío entre las manos,
mientras, te coses el vientre.

A veces, necesito un verso
donde posar los pies,
uno libre, sin rima,
para darte mis ojos,
para dejar que tu cuarto
y el mío compartan pared.

Recuerdos

Poner a fuego lento:
una cucharada
de olvido caramelizado,
medio litro
de licor del tiempo,
agua dulce
de un pasado en abundancia,
cardamomo y canela,
según el gusto.
Reducimos sin dejar
de remover el silencio.
Si se desea,
añadimos una pizca de rubor.
Una vez retirado,
servimos sin mirar atrás.
Dos sorbos de labios rojos,
pondrán el acompañamiento.
Degustar despacio,
sin miedo.
No tiene efectos secundarios.