Feliz cumpleaños

Al principio sólo fue la sensación de esa música pegada al cielo del paladar, cosquilleándote en la boca. También contribuyó al olvido, el que te dolía todo el cuerpo como si te hubieras acostado en el suelo y que te dijeses, quitándole importancia, que ibas para mayor y las noches apasionadas se pagaban con agujetas a la mañana siguiente. Entonces Felipe se dio la vuelta en la cama y aún dormido, te besó y musitó un pastoso “felicidades” que en ese momento terminó por arrancarte la melodía de la cabeza.
En el baño volvió. No hay nada peor que intentar buscar una canción, […]

El mal de los salgazos

En mi cincuenta cumpleaños, Mari Ángeles me regaló un cuadro de petit point donde, enmarcada por un cielo de cenefas que simulaban gaviotas y un suelo de las mismas cenefas que imitaban olas, aparecía la palabra bordada en hilos verdes. Un trabajo concienzudo, al que ella había dedicado, horas y secreto.
Decir que ese regalo supuso el principio del fin, acaso sea exagerado. Pero desde luego, constituyó una de las razones por las que, unos meses después, Mari Ángeles y yo firmábamos el acuerdo de divorcio.
Cuando hicimos reparto de los bienes comunes, quise devolverle la manualidad; pero ella, con esa sonrisa comprensiva que sabe dedicar a los neuróticos, […]

Mano a mano

Manos. La de Lucia la había perdido cuando se abrieron las puertas del vagón y otra tanda de viajeros embistió para entrar Nada grave, veía su cara entre hombros extraños, sonriéndole aún. Pero Sergio sintió en su propia mano que hacía unos momentos cogía la de la chica, una especie de viudez.
          Manos. Sergio buscó con la mirada su otra mano asida a la barra horizontal del vagón. La había puesto allí para resistir, para hacerse fuerte y ayudar a Lucia que no alcanzaba. Le costó localizarla entre tantas que como pájaros dormidos cabeza abajo pendían de la barra. Pensó: ¿Voy a sostener a Lucia con esta mano enclenque?,. […]

¿Es usted el asesino?

Tip-tip-tap, es lo último que oyen las víctimas: dos pasos y un ruido más grave al golpear la contera del paraguas sobre el adoquinado. La niña también lo ha escuchado una noche, que de la mano de su abuela, regresaban a casa. Por suerte el asesino no las pudo atrapar, pero desde entonces sabe que las acecha.
Este lunes pasan el último capítulo de “¿Es usted el asesino?” y en el mercado de Maravillas, donde han ido a comprar, no se habla de otra cosa: el frutero afirma que el criminal es Larose, detective aficionado y protagonista de la historia.
↽Ese, […]

Devoraciones II

—¡Hoy está para comérsela!— Exclamó la mujer, mientras su marido le subía la cremallera del traje. Después se inclinó sobre la cuna canturreando:
—Te vas a quedar con Nati, mi amor. Nati que te cuida siempre, mi angelito. ¡Caramelito de fresa!
   Nati miró hacia la cuna donde la mujer se doblaba y de la que salían, mezclados, los gorjeos del bebé y los besos de la madre.
    Luego, la mujer se enderezó, se volvió hacia la chica  y le dijo sonriente:
   —Bueno, Nati, ya sabes dónde está todo, ¿verdad? No volveremos tarde y si hay algún problema, nos llamas.
   —No te preocupes. […]

REVERSIBILIDAD

¿Conoce el concepto de reversibilidad? Un tipo compra un anorak reversible, unos días viste una elegante chaqueta verde loden y otros, un impermeable de un rojo tomate que deja boquiabiertos a su jefe y a la secretaria de Recursos Humanos que siempre le ha considerado un mindundi.
Sí, por su expresión veo que sabe de lo que le hablo. Sin embargo, seguro que ignora que… ¿cómo diría?…, todo es reversible: los objetos, los animales, las personas, en las manos adecuadas, se puede transmutar. Déjeme que le cuente mientras llega el autobús, que tardará sus buenos quince minutos, que yo esto lo descubrí muy pronto, […]

Devoraciones I

Me pidió que la llevase.
—Dicen que vieron un náufrago en la más chica. Ya sabe, señor capitán, hace tiempo que desapareció mi hijo y a él le gustaban tanto las islas…
Partimos sin amanecer. Desde el puente, atento a la carta náutica y a la mar que por esos rumbos suele tener corrientes, vi que la mujer, a pesar de mis recomendaciones de que se colocase a sotavento, no dejaba de otear el horizonte, parecía  el mascaron de proa del viejo remolcador. En su espalda, la ansiedad y también, la esperanza.
Hacia las diez avistamos el montículo pequeño y dorado. […]

Cruce de caminos

Madruga para limpiar, todo queda un poco maltrecho tras las visitas del día anterior. El rocío le devuelve frescura a la hierba y ella coloca las ramas de los sauces que circundan el lugar, para que  filtren la luz  como velos y el escenario adquiera un delicado efecto brumoso. Satisfecha, se cepilla el cabello, alisa los pliegues del vestido, se pellizca las mejillas y la punta de la nariz y sube al lecho vegetal que, sostenido por dos improvisadas parihuelas, ha construido en el centro del claro,  junto al cruce de caminos de los cuatro reinos. Por ahí, sin duda,  ha de pasar un príncipe azul;  […]

Don Juan otra vez

Siempre igual, conocía a una mujer hermosa y el forúnculo se reproducía. La primera vez estaba en el instituto y una compañera le dijo:
 —Todos llevamos un animal dentro; Tú, Fernando, un cocodrilo, un gran depredador.
Absorto en los pechos de la chica, casi no le prestó atención, pero junto al deseo, le creció algo punzante y duro en el cuello.
En cuanto pudo, se miró en un espejo, palpó el  lobanillo junto a la carótida derecha y  le surgió la loca idea de que un diminuto embrión de cocodrilo se formaba allí dentro.
Siempre lo mismo; por eso le duraban tan poco las parejas y tenía la fama de Tenorio entre sus amigotes casados y envidiosos. […]

Loli Martínez

Mis padres debieron elegir uno más modesto, adecuado también a cualquier vida menguante. Fueron, sin embargo,  presuntuosos y aquí me veo metiendo los rayos de mi escoba entre los pies de los viajeros o creando falsas esperanzas en algún jovencito soñador que me busca entre el gentío del andén, cuando una compañera me llama a voces.
Limpio en el metro y mi nombre me queda tan holgado como el uniforme de la contrata.
Aunque hay veces que con ira creciente me pongo a barrer al pie de la única escalera de salida,  justo al descargar el tren su desabrido pasaje de las ocho. […]